¿Cómo comer en un restaurante?

– Rosana Díaz

El título de este artículo se trata de una duda existencial que en algún momento asalta la mente de todo humano moderno… O no, pero debería. La razón es sencilla. Ya sea porque nos vemos obligados a comer fuera de casa la mayor parte del tiempo o porque queremos darle un toque especial a una salida con la familia, el novio o novia, o los amigos, el CÓMO transcurra la hora de comer puede hacer la diferencia entre una experiencia desastroza o un momento kodak. Aquí trataré de compartir un poco de mis experiencias en la escena restaurantera de México (en específico el D.F.), con el afán de alvaguardar el paladar o la cita de quien me lea.

1. Si vas a un restaurante hindú, pide comida hindú. Esto es básico. Nunca falta que, por ejemplo, en Vips salen con su festival de la comida oriental y, ¡oh Dios! Jamás ha sido bueno. Lo mejor de Vips es el caldo tlalpeño y las flautas. Igualmente, si vas a un restaurante cuya especialidad son churos y crepas, no te quieras ver exótico pidiendo el apetitoso sushi de la carta (las fotos son engañosas…). Lo que quiero decir es que: pide las especialidades de la casa. Hay un 99.9% de que lo más exótico del menú no sea bueno.

2. Asegúrate de que haya japoneses. Esto aplica en especial cuando se visitan restaurantes de comida de otras nacionalidades. Mi punto es, si buscas autenticidad y calidad, qué mejor prueba que el hecho de que haya oriundos de tal país comiendo en el lugar que ofrece su cocina. Simplemente hay que pensar que si nosotros mexicanos viviéramos en EU, no estaríamos yendo a comer a Taco Bel.

3. Ama al mesero por sobre todo el menú. Aquí no tengo que decir mucho. El mesero puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo, punto. A veces más que la comida, puede ser él el que haga la diferencia y más vale asegurarse de que la haga para bien. Claro, siempre va a haber meseros más simpáticos y abiertos que otros, pero eso no debe de marcar una diferencia en nuestra actitud hacia ellos. Recuerda que lo que está de por medio son TU tiempo y TU comida. Así que siempre aplica los básicos: saluda, sonríe, pregúntale su opinión, pide “porfavor”, da las gracias y haz algún chistorete. Esto relajará al mesero y se sentirá cómodo al servirte. OJO: si hay mucha gente en el restaurante, evítate los chistoretes y ve al grano con lo que quieras pedir, porque si no la neurosis del mesero caerá sobre ti.

4. No seas abnegado/a. Nunca de los nuncas te resignes a comer algo que te parezca mal hecho. Si alguna vez has trabajado en una cocina preparando varios platillos a la vez, sabrás que todo puede volverse muy caótico y que hay cosas que simplemente se le pueden pasar al chef. Error es humano, pero si no devuelves lo que no te pareció, aun así te lo van a cobrar y vas a salir con doble disgusto. Sin embargo, hasta para las quejas hay que tener estilo… Bueno, me refiero a que no hay que perder la educación ni la paciencia para que la queja tenga frutos y el ambiente no se tense más de lo necesario.

5. Pon la carta en la balanza. Lo que quiero decir es: ¡come de todos los grupos alimenticios! Más allá de que sea por el bien de tu salud, también es por el bien de quien te acompañe. Si le entras a un solo grupo (generalmente grasas y carbohidratos), no sólo te dará hambre dentro de poco, sino que la probabilidad de producción de gases y el sudor producido por el esfuerzo para digerir serán mayores. Vaya, además hay que mantener la línea.

6. Piensa muy bien a qué le vas a entrar. Básicamente hay 3 tipos de restaurantes y uno tiene que saber qué esperar de cada uno. Aunque en cada una de las categorías hay representantes buenos y malos, quiero aclarar que los puntos antes mencionados aplican por igual. Por otro lado, es bueno tener en mente qué restaurante es el más conveniente para cada ocasión.

Primero están los de alta cocina y los puedes identificar fácilmente por el precio ($$$) y su esmerada decoración. Aquí todo el personal está entrenado para complacer al cliente y el chef en jefe no es ningún improvisado. Los sabores que puedes encontrar en estos van desde lo auténtico-refinado hasta lo muy experimental o fusión. El riesgo en que el chef se emocione con sus experimentos y termine rompiendo todo parámetro de buen gusto (como el espantoso caso de las albódigas de atún en salsa de chile pasilla) y además tengas que pagar un ojo de la cara por ello (más el pepto bismol de

después…).

El segundo tipo de restaurantes son los de cadena (Vips, Sirloin Stockade, Chillis, Italianis, Sushi Roll, etc.). Básicamente estos son reconocibles porque pululan en cada esquina. Tienen la ventaja de que ofrecen un ambiente familiar y muy casual al mismo tiempo, y que, en general (muy en general), puedes esperar la misma calidad en todos. La cocina que ofrecen es realmente una cocina fusión y adaptada al paladar del lugar, así que no te vayas con la finta de que te volviste más culto por comer comida china en PF Chang. El gran contra de estas cadenas es que suelen contratar a gente que no es profesional para manejar las grandes cocinas que sirven a sus muchísimos clientes del día. ¿Y esto qué logra? Uno, que tu platillo puede estar hecho al aventón, y dos, que los estándares de higiene pueden caer mucho, mucho, mucho… El tercer tipo de restaurantes son los que llamo “caseros”. Son pequeños (muy pocos son medianos) y bastante económicos en comparación a las clasificaciones anteriores. Aquí hay pura autenticidad de sabores y es fácil conocer a los dueños, que generalmente están muy involucrados en la cocina. La gente que atiende aquí puede o no ser profesional, pero suele hacerlo con el corazón. En lo personal, estos son mis favoritos por su ambiente acogedor y porque, en lo que se refiere a estaurantes, una cocina pequeña se traduce en una cocina más fácil de mantener limpia y ordenada.

Bueno, ya me extendí un poco más de lo que deseaba. Si acaso he de agregar un último punto: antes de decidirse por un lugar para comer, chequen el menú que ofrecen y los precios. Con esto espero haber puesto su atención sobre cosas que a veces pasamos por alto y que son muy importantes para tener una buena experiencia. ¡Hasta pronto!

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Acerca de Paax Sound

El nombre de la organización, Paax, es originario de la lengua maya, para nunca olvidar de dónde venimos, y significa música. Lo juntamos con una palabra en inglés, sound, visualizándonos como una futura empresa de clase internacional. Somos una Organización con el fin de proporcionar soluciones y servicios en Audio

Publicado el mayo 7, 2013 en Recomendaciones y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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