Remedios Bananeros en la Educación Mexicana

 

-Rosana Díaz

 

La educación. Creo que una buena parte de los ciudadanos mexicanos estamos más o menos conscientes de su importancia. Sin educación no puede haber ni ciencia ni cultura. Sin ciencia no puede haber ni tecnología ni industria. Sin cultura no puede haber ni identidad ni empatía. O sea, sin educación estamos condenados al subdesarrollo, a ser destruidos por nuestros propios defectos, a una vida de supervivencia o de ilusorio bienestar. La educación ha sido un tema que ha estado en la agenda política desde hace mucho, aunque con mayor intensidad desde hace dos décadas. Y es que ya se ha hecho imposible ocultarle a la ciudadanía que la falta de educación está en la raiz de todos nuestros problemas.

Bajo un sistema educativo que no promueve la reflexión ni la creatividad, mucho menos un sentimiento de colectividad y pertenencia a un país culturalmente heterogéneo, es que se pretende que las clases medias, medias bajas y altas se eduquen para levantar a su país. O, al menos, mantenerlo andando (a rastras o a la fuerza, no importa mucho)… A sabiendas de que los resultados de este sistema dejan mucho que desear, las autoridades gubernamentales han propuesto astutas medidas para mejorar el desempeño de los alumnos. Curiosamente, ninguna de éstas ingeniosas soluciones ataca el problema de fondo, que resulta ser un enmarañado de corrupción, ineptitud y políticas antidemocráticas. Así, los remedios se quedan en la superficie, pues las computadoras en las aulas no sirven si no hay una guía que abra las puertas a cómo utilizarlas mejor; y las evaluaciones a maestros nunca serán positivas si no vienen acompañadas de capacitaciones y actualizaciones.

Sin embargo, y afirmando que en estos asuntos la realidad suele superar a la percepción, los ejemplos anteriores no retratan la problemática profunda ligada a la falta de remedios eficaces para mejorar el aprovechamiento de los alumnos. Me refiero en específico a los alumnos pertenecientes a la clase baja (y súper baja), a los que ni el gobierno ni los empresarios pretenden educar. Y es que nuestro país se encuentra en una situación en donde, para casi el 50% de la población, antes que una computadora, un buen maestro o un buen libro, se necesitan cubrir las necesidades básicas de salubridad, vivienda y alimentación. Si se carece de eso, es imposible que el alumno pueda aprender a hacer la ciencia y la cultura que tanto necesita México. Por otro lado, ¿de qué sirve meter computadoras en el aula de una comunidad a la que no le llega ni siquiera la luz eléctrica? Suena absurdo, pero me tocó ver un caso como ése hace unos años, en una comunidad en medio de la nada, en el Estado de Querétaro: una primaria sin maestros, con un servicio de luz eléctrica y agua intermitentes, pero eso sí, ¡con muchas computadoras de escritorio!

Pues bien, mi intención con este artículo no es hacer un análisis detallado sobre la educación en México, sino subrayar (y denunciar) el implemento de remedios baratos para “intentar mejorarla”. Pongo esto entre comillas pues creo que su verdadero propósito es más bien enmascar las prácticas corruptas y la apatía de los políticos y empresarios involucrados. Asimismo, me parece impotante señalar que este enmascaramiento ha contado con el apoyo de los principales medios de comunicación, en su heróica cruzada por mantener el statu quo que tan buen negocio les ha permitido hacer. ¿En qué me baso para decir esto? En que no es coincidencia el hecho de que, cada tanto tiempo y sobre todo cuando hay crisis, en todos los noticiarios salga el tema de las reformas educativas que se piensan llevar a cabo. Y es que, así como la guerra lo fue en el sexenio de Calderón, la educación también puede ser utilizada como instrumento de legitimación de un gobierno impopular. Esta sospecha se ve reforzada cuando en todos los medios escuchas el mismo discurso sobre el tema (que sí nos va a hacer bien, que sí es lo que México necesita…), sin un ápice de análisis, sin crítica, sin distintas voces que den su perspectiva, etc.. Y es que nada, aunque sea muy bueno, es perfecto. Más bien, todo es perfectible. ¡Incluso una reforma educativa en la que nunca se ha mencionado la participación de pedagogos!

Y para concluir, invito a los lectores de este artículo a que saquen sus propias conclusiones sobre el tema y no se callen sus propuestas al respecto. También los invito a que mantengan siempre una actitud abierta y reflexiva hacia la vida, y que no se dejen apantallar por remedios bananeros con los que nos juran y perjuran que el país se va a arreglar. Para que una sociedad sea realmente democrática y la brecha de desigualdad no se haga gigantesca, se necesita que su gente tenga iniciativa y se involucre. He ahí el remedio más efectivo.

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Acerca de Paax Sound

El nombre de la organización, Paax, es originario de la lengua maya, para nunca olvidar de dónde venimos, y significa música. Lo juntamos con una palabra en inglés, sound, visualizándonos como una futura empresa de clase internacional. Somos una Organización con el fin de proporcionar soluciones y servicios en Audio

Publicado el agosto 10, 2013 en Clase, Glosario y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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