Archivo del sitio

Chocolate, Chocolate… ¡Delicioso Chocolate…! Parte I

 

– Rosana Díaz

 

En barra, calientito, en atole, combinado, dulce, amargo, en el mole… A lo largo de su historia, el chocolate ha tomado múltiples formas, todas deliciosas, para deleitar al paladar más quisquilloso. Su historia se remonta a hace 4000 años, cuando culturas pre-olmecas usaban el cacao para hacer condimentadas bebidas, agregándole maíz, chile y vainilla. No fue sino hasta el s.XVI cuando las monjas novohispanas –empezando por las de Oaxaca- lo aderezaron con azúcar, canela y clavo para crear una bebida dulce y más suave. El chocolate se volvió tan popular y apreciado entre las damas de la sociedad novohispana (en el actual México) que algunos miembros del clero consideraron su consumo como pecaminoso. En 1528, Cortés regresó a España con todo lo necesario para preparar aquella deliciosa bebida. No obstante, la popularidad del chocolate en el viejo continente tardó en igualar a la que éste había alcanzado en México. A través de los matrimonios de dos princesas españolas amantes de la bebida, Ana de Austria y María Teresa de Austria, con Luis XIII y Luis XIV de Francia, fue que el tomar chocolate devino en una costumbre entre los miembros de las cortes europeas. En aquellos tiempos, obtener la pasta de cacao era un proceso largo y difícil, por lo que su precio en el mercado era bastante alto y sólo los ricos podían abastecerse. Sin embargo, con la evolución de la tecnología, la pasta de cacao se fue haciendo más accesible, llegando a cada vez más personas al punto que, en 1860, Napoleón III declaró:

“La cocoa no es un producto de lujo. Sus propiedades nutritivas son innegables y su sabor y aroma deleitan los sentidos del olfato y el gusto. Considero que es un producto de extenso consumo y levantaré los impuestos que hayan sobre él.”

Y así fueron los inicios del boom del chocolate… ¿Pero cómo está compuesto actualmente? ¿Qué diferencía a los distintos tipos de chocolate? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Y quiénes son sus principales productores y consumidores?

Como la mayoría sabe, la materia prima del buen chocolate es el cacao. El árbol del cacao es una planta originaria de América, que crece en climas cálidos y húmedos –o sea, en zonas tropicales. El árbol suele medir entre 4 y 8 metros de alto, y existen especies distintas que se distinguen por su altura y el diseño de sus hojas, así como por la forma y cualidades nutritivas de sus semillas. Tradicionalmente se usan tres variedades principales de semillas para producir el chocolate: las criollas, las trinitarias y las forasteras.

Cacao Criollo: Es la variedad original y fue la dominante en el mercado hasta mediados del s.XVIII. Se distingue por ser muy aromático, tener un amargor suave y poseer el mayor nivel nutricional. Sin embargo, su producción representa sólo el 10% del total mundial, siendo cultivado en México, Nicaragua, Venezuela, Colombia, Madagascar y Comores, principalmente. A pesar de que esta variedad es muy frágil a los cambios de clima y a las pestes, su alta calidad hace que sea la escogidad para elaborar la repostería más fina.

Cacao Forastero: Dentro de esta variedad hay distintas especies de semillas, que tienen en común su excelente resistencia y mayor capacidad de reproducción. Su aroma y calidad nutricional suele ser también bastante menor al del cacao criollo. Hoy en día las variedades de cacao forastero representan el 70% de la producción mundial, siendo principalmente cultivadas en Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, Brasil, Costa Rica, Rep. Dominicana, Colombia, Venezuela y Ecuador. Su gusto es mucho más amargo y ácido, por lo que su capacidad para diversificar su sabor se ve basante reducida y se le considera poco fino. Los dulces de chocolate más comunes se elaboran con este tipo de cacao.

Cacao Trinitario: Es un híbrido entre el cacao forastero y el criollo, obteniendo más resistencia que este último como también mayor finura que el primero. Posee un amplio rango de sabores, pero sin igualar las cualidades del criollo. Representa el 20% de la producción mundial y se cultivan en las mismas zonas que el cacao criollo.

Mientras que la mayor parte de los consumidores de chocolate se concentran en Europa y EUA, los principales productores se encuentran en países en desarrollo, donde niños y adultos difícilmente pueden disfrutar de los beneficios de esta semilla. Así, el 70% del cacao viene del oeste de África, la mayoría del tipo forastero.

¿Y sabías que Mars, Hershey’s, Nestlé, Ferrero, Kraft, Meiji y Glyco -prácticamente todas corporaciones estadounidenses y europeas- son las principales fabricantes de chocolate?

 

¿Y cuál es la situación en México, país de origen de este delicioso producto? Soprendentemente, México es uno de los países con más bajo consumo de chocolate por habitante. La desinformación sobre su valor nutrimental y la consecuente relación que tiene con la comida chatarra, además de la baja capacidad económica de la mayoría de las familias, han hecho que la gente lo evite. Mientras que en Europa el consumo anual per cápita es de 3.5kg, en México está entre los 400 y 700gr.1

Además, el 80% del mercado está acaparado por transnacionales y no por empresas regionales o nacionales. En orden de importancia se encuentran: Nestlé, de origen suizo; Ferrero, de origen italiano; y en tercer lugar Hershey’s, de origen estadounidense.2 En el pasado, muchas chocolateras mexicanas fueron absorbidas por las gigantes corporaciones que venían del exterior y que contaban con mayor tecnología y capital, mientras que otras mejor se volvieron a la producción de caramelos. Actualmente, las chocolateras mexicanas más importante son Grupo Chocolate Ibarra, Grupo Pando, Milán, Quebo, Grupo Turín, Chocolatera La Corona, Chocolatera Moctezuma, Chocolates Picard y Chocolatería Jalisco, y todas se encuentran en plena lucha por la supervivencia ante las poderosas transnacionales.3

En cuanto a la producción, la superficie dedicada al cultivo del cacao en México es de 80 mil hectáreas apróx., concentrándose la mayor parte en Tabasco y Chiapas. Según cifras del gobierno, ahí se producen unas 45 mil toneladas al año, 30 mil de las cuales es para el consumo del país y el resto es para exportar.4 Tristemente, la Fundación Cacao México, creada en 2010, lanza cifras mucho más bajas y advierte que el rendimiento de cultivo por hectárea deja mucho que desear: 500 kg/ha en comparación con los 950kg/ha de Indonesia, tercer productor de cacao.5 Tanto esta fundación como los empresarios chocolateros coinciden en que, para mejorar la industria del chocolate en México, es imprescindible prestarle atención a su materia prima: el cacao. Hace faltan muchos apoyos para que los cultivadores renueven sus tecnologías, adopten prácticas más sustentables y se tome el cuidado debido de los árboles, la mayoría ya muy viejos.

 

Pues hasta aquí la primera parte. Espero les haya gustado y nos vemos pa’ la siguiente entrega, que se concentrará en la pregunta: ¿qué es lo que hace tan sabroso al chocolate? ^^ ¡Que tengan una bonita semana!

 

1 http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n1697288.htm

2 http://www.eluniversal.com.mx/notas/920267.html

3 http://www.mexicanbusinessweb.mx/sectores-productivos-de-mexico/sectorproductivoindustrial/chocolateros-mexicanos-pierden-dulzor/

4 http://www.contactopyme.gob.mx/guiasempresariales/guias.asp?s=14&guia=9&giro=1&ins=219

5 http://www.cacaomexico.org/?page_id=207

Anuncios

Chocolate, Chocolate… ¡Delicioso Chocolate…! Parte II

 

– Rosana Díaz

 

¡Hola de nuevo! A dos semanas de la primera entrega, aquí les tengo la segunda parte del artículo sobre ese delicioso producto llamado chocolate. Anteriormente se habló de qué es el cacao, sus variedades principales, de cómo se popularizó el consumo de las bebidas chocolateras en el mundo y de cuáles son las empresas mexicanas e internacionales de mayor producción. Pero… ¿Alguna vez se han preguntado cómo distinguir un chocolate de buena calidad de uno que no lo es? ¿O acaso temen que el consumo de este alimento les acarrée problemas de salud? Toda la vida hemos podido escuchar cosas buenas y malas sobre el chocolate. Sin embargo, ¿en algún momento se han propuesto cersiorarse de aquello? Bueno, pues en esta parte me enfocaré en cómo están compuestos los distintos tipos de chocolate y cuál es su valor nutrimental.

Antes que nada, me gustaría presumir que la semana pasada tuve la increíble oportunidad de visitar el estado de Chiapas, al sur de México. Por supuesto, pasé a San Cristóbal de las Casas y fui “Kakaw”, Museo del Cacao y Chocolatería, en donde aprendí un montón de cosas. En primera, me aclararon el origen y la trayectoria de las dos principales variedades de cacao: el criollo y el forastero. El criollo es originario del sur de México y Centroamérica, y fue llevado a Ecuador, el Caribe, Indonesis y Filipinas por los españoles durante la colonia. Por su parte, el forastero es originario de la amazonia y en el s. XIX llegó al oeste africano gracias a los portugueses. Actualmente, los estados de Chiapas y Tabasco son los mayores productores de cacao en México con el 95%, mientras que Oaxaca es el mayor consumidor. Por otro lado, a escala global, EUA importa el 40% de la producción mudial de cacao y los principales consumidores de chocolate son Suiza, Noruega y Bélgica, con 9 o más kilogramos al año por persona.

Otra cosa que aprendí en el museo y que me alarmó mucho fue saber que un hongo llamado Monilia o Moniliasis ha arrasado con la mayor parte de las plantaciones de cacao criollo de México y Centroamérica desde el 2005. Esto ha causado que muchos productores dejen de cultivar el cacao para dedicar sus tierras a la ganadería o al cultivo del rambután, una fruta de origen sudasiático. Sin los apoyos suficientes, tanto del consumidor como del gobierno, le es muy difícil al campesino combatir este hongo o tener incentivos para seguir produciendo cacao. Por otro lado, yo me pregunto: ¿De dónde salió la Monilia? ¿Por qué nunca había atacado tan agresivamente a las plantaciones de cacao criollo, que son las menos en el mundo? Sospechoso, sospechoso…

 

Y ahora sí, ¡entremos de lleno al tema del chocolate! ^^ Primero les voy a explicar qué debe de tener un producto para que sea considerado chocolatero, en cualquiera de sus variedades.

Para saber la calidad de un chocolate hay que considerar la cantidad de cacao que tiene éste, ya sea en su forma pura o en manteca de cacao. La masa de cacao o licor de cacao se refiere a la forma pura de este producto, sin la grasa. Por otro lado, la manteca o grasa de cacao abarca alrededor del 50% de cada grano. Es luego del prensado que se pueden separar totalmente estos dos elementos de la semilla.

Un chocolate negro o amargo debe de tener entre un 65 y un 99% de ingredientes de cacao, siendo el licor de cacao el dominante. Por otra parte, un chocolate blanco o chocolate con leche debe de tener al menos un 20% de cacao para que sea considerado verdadero producto chocolatero.

Otros ingredientes comunes en los chocolates son la lecitina de soya y el azúcar. La lecitina es un emulsificante. Es decir, ayuda a que los componentes sólidos (partículas de azúcar, cacao y leche) y grasos (manteca de cacao y grasa de leche) del chocolate se unifiquen en una mezcla homogénea. Además, ayuda a conservar el olor y el sabor por más tiempo una vez que se le prepara o degusta.

Por su parte, el azúcar o sacarosa idealmente no debe de rebasar el 50 o 55% en un chocolate. Desgraciadamente, estos estándares rara vez se cumplen dentro de los chocolates comerciales, llegando estos a tener hasta un 70% de azúcar y del 5 al 8% de cacao (tal es el caso de los “chocolates” de barra tipo Abuelita…).

Finalmente mencionaré a la leche en polvo. Ésta se utiliza en el chocolate blanco en un 25% y en el chocolate con leche en un 20% aproximadamente. Ahora, ¿qué hace que el chocolate blanco sea blanco? No es ningún colorante ni nada por el estilo, sino que contiene una buena cantidad de manteca de cacao, que es blanca, y nada de masa de cacao, que tiene un color obscuro.

 

Para terminar quisiera agregar que de acuerdo a información encontrada en la página web del museo Kakaw (http://www.kakaw.org/datos-del-chocolate.html), el chocolate alto en componentes de cacao y bajo en azúcar es excelente para relajar y fortalecer el sistema nervioso, contiene fibra y una buena cantidad de vitaminas, minerales y proteínas, y es riquísimo en antioxidantes. Muy al contrario de lo que señalan algunos mitos, ningún estudio ha comprobado que el chocolate provoque acné o la caída de los dientes, sino que ayuda a digerir las grasas, a reducir el colesterol malo y a evitar las enfermedades cardiacas y el envejecimiento celular. Por otro lado, ¡el chocolate es un excelente afrodisiaco! ;·)

 

¡Gracias por leer este artículo! Espero que esto los ayude a ser expertos catadores de chocolate. ¡Hasta la próxima!

La evolución de Pancho Pantera

¡Paaxsounderos preciosos! Llegó la hora retro y hoy hablaremos de un personaje que todos los mexicanos conocemos:

 

¡Francisco Pantera o bien… Pancho Pantera!

 

 

Tú, que estás fuerte y sano(a), seguramente es por ¡Choco Milk! Y es que desde 1959 ha nutrido a los infantes con sus vitaminas y minerales, sin mencionar su delicioso sabor a chocolate.

 

¡No hay nada como un buen licuado hecho por mamá!

 

 

Muchos de nosotros tenemos buenos recuerdos con Choco Milk, pues ya forma parte de la historia de nuestro país, al grado de ser una tradición de las familias mexicanas.

 

¡Y nuestro buen amigo Pancho Pantera creció y cambió como todos nosotros!

 

De ser un regordete charrito, pasó a ser un joven musculoso (lo mismo que nos pasó a algunos pero al revés).

 

Le cortan el pelo o lo modifican cada 10 años, pero esta evolución marca, al mismo tiempo, épocas importantes en la historia de la humanidad. Por ejemplo, antes la belleza era diferente a la de hoy en día. Hombres y mujeres regordetas eran la clara evidencia de personas con una economía estable. También muchas tendencias han pasado ya de moda.

 

 

Pero regresando a Pancho, veamos algunos comerciales de distintas épocas…

 

¡Manita arriba si se les está antojando!

 

 

Una vez me preguntaron…

¿Sabes cuántos coches chocó Pancho Pantera?

¡Hasta ahora sé que Choco Milk!

 

 

¡Llega a su fin la hora Retro, espero que hayan recordado algunos buenos tiempos!

 

Sigan nutriéndose sanamente, como lo hacían cuando eran niños. Recuerden que la salud es belleza y la debemos cuidar para nuestro bienestar.

 

 

¡Paax Sound!

 

Josh Aguilar

Vegetarianismo, Veganismo y Dónde Quedaron las Proteínas II

– Rosana Díaz

 

¡Hola! Antes de proseguir con el artículo deseo aclarar que yo no soy vegetariana ni vegana, como tampoco insaciablemente carnívora. Me repugnan muchas de las prácticas que tienen como fin incrementar la producción en la industria ganadera y que atentan contra la dignidad de los animales, aunque en sí el hecho de que estos mueran para que nosotros (otro tipo de animales) comamos no me parece descabellado ni inmoral. Habiendo dicho eso, continuaré con la desmitificación del carnivorismo y el vegetarianismo, tomando como tema central la proteína.

¿Qué son las proteínas y para qué sirven?

Son cadenas de aminoácidos (moléculas con la particularidad de que su nitrógeno es aprovechable por nuestro cuerpo). Todas nuestras células contienen proteína, por lo que ésta es vital para repararlas y producir nuevas. Así podemos mantener nuestra piel, cabello, músculos, demás órganos y glándulas en buen estado. Además, son materia prima para la formación de los jugos gástricos, las hormonas, la hemoglobina, las vitaminas y las enzimas. O sea, estamos hechos de proteínas.

Hay 28 aminoácidos conocidos que, combinados de distintas maneras, forman diferentes proteínas. Los aminoácidos esenciales son los que nuestro cuerpo NO produce, por lo que tenemos que encontrarlos en los alimentos que comemos.

A continuación, las grandes fuentes de proteínas:

Origen Animal Origen Vegetal
Aves sin piel, cortes magros de carne de res o de cerdo, pescados, insectos y mariscos. Lácteos, huevos y grenetina. Frijoles, lentejas, guisantes, garbanzos, productos de soja fermentada (tofu, miso, tenpe), frutos secos y semillas (nueces, almendras, avellanas, cacahuates, semillas de girasol, chía), trigo (seitán), arroz, maíz, amaranto, espirulina, nori, los quelites y otras legumbres.

Como se puede apreciar en el recuadro, hay muchas más opciones en cuanto a proteína vegetal se refiere. Sin embargo hay que considerar algo más: el valor biológico. Una proteína es de alta calidad o con un alto valor biológico cuanto mejor sea absorbido su nitrógeno (por lo tanto, la proteína se aprovecha mejor). Así, el suero de leche y los huevos son los alimentos de mejor calidad protéica, seguidos por el resto de las proteínas animales y finalmente por la soja, el arroz y el trigo.

Ahora, en el caso de las proteínas vegetales es mejor si optamos por complementarlas entre sí para elevar su calidad1. Como muchas de ellas son deficientes en algún aminoácido, si las combinamos bien, podemos lograr ingerir lo que se llama una “proteína completa”.

Legumbres + Cereales integrales
Legumbres + Frutos secos y semillas
Frutos secos y semillas + Cereales integrales

Hay que recordar que, desgraciadamente nuestro cuerpo no puede absorber, en mayor o menor medida, buena parte de estos alimentos, que terminan convirtiéndose en fibra. Por lo mismo, si nos alimentamos de proteína vegetal, tenemos que asegurarnos de ingerir las cantidades correctas para que nuestro organismo reciba el porcentaje adecuado de proteína diariamente. Por otro lado, si hablamos de proteínas vegetales no puedo dejar de mencionar a la espirulina y a la quinua, ambas originarias de América, a las cuales se les considera proteínas completas y “súper alimentos”  debido a su alto valor nutricional (también aportan vitaminas, minerales, ácidos nucléicos y glúcidos).

 

Como se puede apreciar, las personas que deciden no comer carne no tienen por qué carecer de la proteína necesaria para estar sanos. Simplemente hay que informarse. Por ejemplo, es bueno saber que hay distintas clases de vegetarianismo, con mayor o menor inclusión de proteínas completas y de alta calidad en su dieta.

  • Vegetariano Total o Vegano: Este grupo no consume ningún alimento de origen animal, ni siquiera huevos o leche.
  • Lactovegetarianos: Ellos aceptan en su dieta todos los productos derivados de la leche (leche, quesos, yogurt, etc.).
  • Ovo-lactovegetarianos: Tal vez sea el tipo más usual de vegetarianismo. Aquí incluyen huevos y lácteos, quitan sólo las carnes.
  • Semi-vegetarianos: Ellos comen lácteos y huevos, además de algún tipo de carne, generalmente pesacado. O sea, sólo quitan de su dieta las carnes rojas y/o las aves.

Hasta ahí terminamos con el tema de las proteínas. Sin embargo, aún queda saber si la carne es mala en sí misma. Según mi investigación, la respuesta está en la dósis.

Hace poco, la revista estadounidense Archives of Internal Medicine sacó un informe basado en varios estudios realizados sobre el impacto de la carne en nuestra salud. De acuerdo con ellos, el exceso de consumo de carne roja (cerdo y res), ya sea procesada o no, está directamente relacionado con padecimientos cardiacos y distintos tipos de cáncer. Por esta razón, se recomienda incrementar la ingesta de carnes blancas (aves y pescados) y de proteínas vegetales, de modo que las carnes rojas no sean la única o principal fuente de dichas moléculas.2

Por último, quisiera cerrar mencionando que, sobre todo aquellos que estén pensando en ser o ya sean vegetarianos, la proteína no es el único elemento que está  en juego. De hecho, si sabemos balancear nuestros alimentos, el conseguir la proteína que necesitamos de fuentes vegetales no es imposible. No obstante, en lo que se refiere a la Vitamina B12 y a la Vitamina D, el asunto es muy diferente.

Hasta el momento sólo se ha encontrado la Vitamina B12 en alimentos de origen animal (huevos, aves, carnes, mariscos y lácteos) y en cierto tipo de algas muy presentes en la dieta tradicional japonesa, llamadas nori. En la espirulina, por ejemplo, también existe la Vitamina B12 pero ésta no es aprovechable por el cuerpo humano, puesto que no la absorbe. A los vegetarianos en general, pero sobre todo a los veganos, se les recomienda tomar suplementos de dicha vitamina para evitar la anemia y la síntesis defectuosa de mielina neuronal, entre otras cosas. La carencia de esta vitamina puede no dejarse sentir durante los primeros años de una dieta vegetariana, pues el hígado tiene la capacidad de almacenar la que ya consumimos durante un buen tiempo. Así que no hay que confiarse.

Por su parte, la Vitamina D, que permite la absorción de calcio y fósforo en el instestino, aparece sobre todo en los lácteos, la yema de huevo y los pescados. Otra forma de sintetizarla es a través de la prolongada exposición a la luz solar, que convierte el ergoesterol de nuestra piel en Vitamina D. Claro, esto último bajo una estricta vigilancia médica para verificar que se produzca la cantidad adecuada y sin acarrear otro tipo de problemas, como quemaduras. Su deficiencia puede acarrear osteoporosis, transtornos dentales y alteraciones en el metabolismo.

Bien, con esto me depido, deseando que este artículo haya contribuído a que su vida sea más saludable. ^^ ¡Hasta pronto!

1 http://www.zonadiet.com/alimentacion/comp-proteica.htm

2 http://www.rtve.es/noticias/20120313/alertan-comer-exceso-carnes-rojas-puede-ser-peligroso-para-salud/507143.shtml

¡¡¡Donas Gratis!!!!

Estaba algo fastidiado de la música, incluso me zumbaban los oídos por oírla todo el día, así que decidí escribir algo diferente hoy. Hablemos hoy de…

 

Las Donas

 

 

No conozco a alguien que no le gusten las donas, y es que son para “toda ocasión”. No importa donde estés, difícilmente las rechazas.

Acompañadas con leche, café, chocolate, las donas combinan con todo, porque puedes encontrarte unas muy dulces y otras no tan dulces: donas de chocolate, frosting, azúcar glass, chispas de colores, todas tan ricas… que deberían entrar en las categoría del arte.

 

 

He aquí un poco de Historia

 

Según Wikipedia, los orígenes de las donas se disputan. Unos historiadores afirman que sus precursores se pueden encontrar entre la gente medieval del norte de Europa; pero la forma popular que se asocia hoy en día con el término doughnut se realizó por primera vez en 1847, cuando un marinero llamado Hanson Gregory, hiciera el famoso agujero con la tapa de un pimentero de un barco, para solucionar el problema de que la masa no se friera bien en el centro.

Se considera generalmente que el origen del “dónut” viene del dulce navideño holandés oliebollen (bolas de aceite), que éstos trajeron a Nueva Ámsterdam (futura Nueva York) en el siglo XVI. En los siglos siguientes evolucionó hacia la dona que hoy en día se conoce.

Hoy en día hay empresas dedicadas exclusivamente a la creación de tan delicioso postre. Tal es el caso de Krispy Kreme, que, de cierta forma, han innovado la manera de prepararlas y han agregado conceptos nuevos según las temporadas. 

 

¡No sé ustedes, pero después de ver éstas imágenes, me entró antojo! Y como tengo los ingredientes necesarios, pongamos ¡manos a la obra! ¡Aquí la receta!

 

INGREDIENTES: 440 gr de harina común 4 cditas de levadura seca para panadería 2 huevos 180 cc de leche 1 cdita sal 65 gr de azúcar unas gotas de esencia de vainilla

Ponemos todos los ingredientes en la panificadora (o bate a mano). Cuando ya se ha formado la masa, le agregamos cuatro cucharadas de mantequilla derretida y seguimos amasando hasta que complete todo el ciclo la panificadora. Cuando la masa ya tuvo su descanso en la panificadora (15 minutos) la estiramos y cortamos las donas y las vamos colocando en la bandeja, donde dejaremos que repose hasta que dupliquen su volumen. Bastará con, más o menos, 1 hora y cuarto (a veces necesita un poco más, eso ya lo ven ustedes) .

 

Cocinamos en horno a 180º de 4 a 6 minutos nada más, hasta que se dore apenas , y vamos preparando el frosting que se hace mezclando: 200 gr de azúcar con 10 gr de mantequilla blanda, 40 gr de leche y unas gotas de esencia de vainilla. Con un pincel, bañamos con el frosting las donas y dejamos 5 minutos más en el horno y !listas!

 

Bon Appetit!

 

 

 

Donas, donas, donas…

 

Aquí terminamos. Espero que les haya gustado y se les haya antojado. Recuerden que la cocina es un arte y aquí en México tenemos la comida más rica del mundo; comida que tiene orígenes prehispánicos y que forma parte de la historia de nuestro país.

¡Hasta la próxima!

 

Josh

¿Cómo comer en un restaurante?

– Rosana Díaz

El título de este artículo se trata de una duda existencial que en algún momento asalta la mente de todo humano moderno… O no, pero debería. La razón es sencilla. Ya sea porque nos vemos obligados a comer fuera de casa la mayor parte del tiempo o porque queremos darle un toque especial a una salida con la familia, el novio o novia, o los amigos, el CÓMO transcurra la hora de comer puede hacer la diferencia entre una experiencia desastroza o un momento kodak. Aquí trataré de compartir un poco de mis experiencias en la escena restaurantera de México (en específico el D.F.), con el afán de alvaguardar el paladar o la cita de quien me lea.

1. Si vas a un restaurante hindú, pide comida hindú. Esto es básico. Nunca falta que, por ejemplo, en Vips salen con su festival de la comida oriental y, ¡oh Dios! Jamás ha sido bueno. Lo mejor de Vips es el caldo tlalpeño y las flautas. Igualmente, si vas a un restaurante cuya especialidad son churos y crepas, no te quieras ver exótico pidiendo el apetitoso sushi de la carta (las fotos son engañosas…). Lo que quiero decir es que: pide las especialidades de la casa. Hay un 99.9% de que lo más exótico del menú no sea bueno.

2. Asegúrate de que haya japoneses. Esto aplica en especial cuando se visitan restaurantes de comida de otras nacionalidades. Mi punto es, si buscas autenticidad y calidad, qué mejor prueba que el hecho de que haya oriundos de tal país comiendo en el lugar que ofrece su cocina. Simplemente hay que pensar que si nosotros mexicanos viviéramos en EU, no estaríamos yendo a comer a Taco Bel.

3. Ama al mesero por sobre todo el menú. Aquí no tengo que decir mucho. El mesero puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo, punto. A veces más que la comida, puede ser él el que haga la diferencia y más vale asegurarse de que la haga para bien. Claro, siempre va a haber meseros más simpáticos y abiertos que otros, pero eso no debe de marcar una diferencia en nuestra actitud hacia ellos. Recuerda que lo que está de por medio son TU tiempo y TU comida. Así que siempre aplica los básicos: saluda, sonríe, pregúntale su opinión, pide “porfavor”, da las gracias y haz algún chistorete. Esto relajará al mesero y se sentirá cómodo al servirte. OJO: si hay mucha gente en el restaurante, evítate los chistoretes y ve al grano con lo que quieras pedir, porque si no la neurosis del mesero caerá sobre ti.

4. No seas abnegado/a. Nunca de los nuncas te resignes a comer algo que te parezca mal hecho. Si alguna vez has trabajado en una cocina preparando varios platillos a la vez, sabrás que todo puede volverse muy caótico y que hay cosas que simplemente se le pueden pasar al chef. Error es humano, pero si no devuelves lo que no te pareció, aun así te lo van a cobrar y vas a salir con doble disgusto. Sin embargo, hasta para las quejas hay que tener estilo… Bueno, me refiero a que no hay que perder la educación ni la paciencia para que la queja tenga frutos y el ambiente no se tense más de lo necesario.

5. Pon la carta en la balanza. Lo que quiero decir es: ¡come de todos los grupos alimenticios! Más allá de que sea por el bien de tu salud, también es por el bien de quien te acompañe. Si le entras a un solo grupo (generalmente grasas y carbohidratos), no sólo te dará hambre dentro de poco, sino que la probabilidad de producción de gases y el sudor producido por el esfuerzo para digerir serán mayores. Vaya, además hay que mantener la línea.

6. Piensa muy bien a qué le vas a entrar. Básicamente hay 3 tipos de restaurantes y uno tiene que saber qué esperar de cada uno. Aunque en cada una de las categorías hay representantes buenos y malos, quiero aclarar que los puntos antes mencionados aplican por igual. Por otro lado, es bueno tener en mente qué restaurante es el más conveniente para cada ocasión.

Primero están los de alta cocina y los puedes identificar fácilmente por el precio ($$$) y su esmerada decoración. Aquí todo el personal está entrenado para complacer al cliente y el chef en jefe no es ningún improvisado. Los sabores que puedes encontrar en estos van desde lo auténtico-refinado hasta lo muy experimental o fusión. El riesgo en que el chef se emocione con sus experimentos y termine rompiendo todo parámetro de buen gusto (como el espantoso caso de las albódigas de atún en salsa de chile pasilla) y además tengas que pagar un ojo de la cara por ello (más el pepto bismol de

después…).

El segundo tipo de restaurantes son los de cadena (Vips, Sirloin Stockade, Chillis, Italianis, Sushi Roll, etc.). Básicamente estos son reconocibles porque pululan en cada esquina. Tienen la ventaja de que ofrecen un ambiente familiar y muy casual al mismo tiempo, y que, en general (muy en general), puedes esperar la misma calidad en todos. La cocina que ofrecen es realmente una cocina fusión y adaptada al paladar del lugar, así que no te vayas con la finta de que te volviste más culto por comer comida china en PF Chang. El gran contra de estas cadenas es que suelen contratar a gente que no es profesional para manejar las grandes cocinas que sirven a sus muchísimos clientes del día. ¿Y esto qué logra? Uno, que tu platillo puede estar hecho al aventón, y dos, que los estándares de higiene pueden caer mucho, mucho, mucho… El tercer tipo de restaurantes son los que llamo “caseros”. Son pequeños (muy pocos son medianos) y bastante económicos en comparación a las clasificaciones anteriores. Aquí hay pura autenticidad de sabores y es fácil conocer a los dueños, que generalmente están muy involucrados en la cocina. La gente que atiende aquí puede o no ser profesional, pero suele hacerlo con el corazón. En lo personal, estos son mis favoritos por su ambiente acogedor y porque, en lo que se refiere a estaurantes, una cocina pequeña se traduce en una cocina más fácil de mantener limpia y ordenada.

Bueno, ya me extendí un poco más de lo que deseaba. Si acaso he de agregar un último punto: antes de decidirse por un lugar para comer, chequen el menú que ofrecen y los precios. Con esto espero haber puesto su atención sobre cosas que a veces pasamos por alto y que son muy importantes para tener una buena experiencia. ¡Hasta pronto!