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Chocolate, Chocolate… ¡Delicioso Chocolate…! Parte I

 

– Rosana Díaz

 

En barra, calientito, en atole, combinado, dulce, amargo, en el mole… A lo largo de su historia, el chocolate ha tomado múltiples formas, todas deliciosas, para deleitar al paladar más quisquilloso. Su historia se remonta a hace 4000 años, cuando culturas pre-olmecas usaban el cacao para hacer condimentadas bebidas, agregándole maíz, chile y vainilla. No fue sino hasta el s.XVI cuando las monjas novohispanas –empezando por las de Oaxaca- lo aderezaron con azúcar, canela y clavo para crear una bebida dulce y más suave. El chocolate se volvió tan popular y apreciado entre las damas de la sociedad novohispana (en el actual México) que algunos miembros del clero consideraron su consumo como pecaminoso. En 1528, Cortés regresó a España con todo lo necesario para preparar aquella deliciosa bebida. No obstante, la popularidad del chocolate en el viejo continente tardó en igualar a la que éste había alcanzado en México. A través de los matrimonios de dos princesas españolas amantes de la bebida, Ana de Austria y María Teresa de Austria, con Luis XIII y Luis XIV de Francia, fue que el tomar chocolate devino en una costumbre entre los miembros de las cortes europeas. En aquellos tiempos, obtener la pasta de cacao era un proceso largo y difícil, por lo que su precio en el mercado era bastante alto y sólo los ricos podían abastecerse. Sin embargo, con la evolución de la tecnología, la pasta de cacao se fue haciendo más accesible, llegando a cada vez más personas al punto que, en 1860, Napoleón III declaró:

“La cocoa no es un producto de lujo. Sus propiedades nutritivas son innegables y su sabor y aroma deleitan los sentidos del olfato y el gusto. Considero que es un producto de extenso consumo y levantaré los impuestos que hayan sobre él.”

Y así fueron los inicios del boom del chocolate… ¿Pero cómo está compuesto actualmente? ¿Qué diferencía a los distintos tipos de chocolate? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Y quiénes son sus principales productores y consumidores?

Como la mayoría sabe, la materia prima del buen chocolate es el cacao. El árbol del cacao es una planta originaria de América, que crece en climas cálidos y húmedos –o sea, en zonas tropicales. El árbol suele medir entre 4 y 8 metros de alto, y existen especies distintas que se distinguen por su altura y el diseño de sus hojas, así como por la forma y cualidades nutritivas de sus semillas. Tradicionalmente se usan tres variedades principales de semillas para producir el chocolate: las criollas, las trinitarias y las forasteras.

Cacao Criollo: Es la variedad original y fue la dominante en el mercado hasta mediados del s.XVIII. Se distingue por ser muy aromático, tener un amargor suave y poseer el mayor nivel nutricional. Sin embargo, su producción representa sólo el 10% del total mundial, siendo cultivado en México, Nicaragua, Venezuela, Colombia, Madagascar y Comores, principalmente. A pesar de que esta variedad es muy frágil a los cambios de clima y a las pestes, su alta calidad hace que sea la escogidad para elaborar la repostería más fina.

Cacao Forastero: Dentro de esta variedad hay distintas especies de semillas, que tienen en común su excelente resistencia y mayor capacidad de reproducción. Su aroma y calidad nutricional suele ser también bastante menor al del cacao criollo. Hoy en día las variedades de cacao forastero representan el 70% de la producción mundial, siendo principalmente cultivadas en Costa de Marfil, Nigeria, Ghana, Brasil, Costa Rica, Rep. Dominicana, Colombia, Venezuela y Ecuador. Su gusto es mucho más amargo y ácido, por lo que su capacidad para diversificar su sabor se ve basante reducida y se le considera poco fino. Los dulces de chocolate más comunes se elaboran con este tipo de cacao.

Cacao Trinitario: Es un híbrido entre el cacao forastero y el criollo, obteniendo más resistencia que este último como también mayor finura que el primero. Posee un amplio rango de sabores, pero sin igualar las cualidades del criollo. Representa el 20% de la producción mundial y se cultivan en las mismas zonas que el cacao criollo.

Mientras que la mayor parte de los consumidores de chocolate se concentran en Europa y EUA, los principales productores se encuentran en países en desarrollo, donde niños y adultos difícilmente pueden disfrutar de los beneficios de esta semilla. Así, el 70% del cacao viene del oeste de África, la mayoría del tipo forastero.

¿Y sabías que Mars, Hershey’s, Nestlé, Ferrero, Kraft, Meiji y Glyco -prácticamente todas corporaciones estadounidenses y europeas- son las principales fabricantes de chocolate?

 

¿Y cuál es la situación en México, país de origen de este delicioso producto? Soprendentemente, México es uno de los países con más bajo consumo de chocolate por habitante. La desinformación sobre su valor nutrimental y la consecuente relación que tiene con la comida chatarra, además de la baja capacidad económica de la mayoría de las familias, han hecho que la gente lo evite. Mientras que en Europa el consumo anual per cápita es de 3.5kg, en México está entre los 400 y 700gr.1

Además, el 80% del mercado está acaparado por transnacionales y no por empresas regionales o nacionales. En orden de importancia se encuentran: Nestlé, de origen suizo; Ferrero, de origen italiano; y en tercer lugar Hershey’s, de origen estadounidense.2 En el pasado, muchas chocolateras mexicanas fueron absorbidas por las gigantes corporaciones que venían del exterior y que contaban con mayor tecnología y capital, mientras que otras mejor se volvieron a la producción de caramelos. Actualmente, las chocolateras mexicanas más importante son Grupo Chocolate Ibarra, Grupo Pando, Milán, Quebo, Grupo Turín, Chocolatera La Corona, Chocolatera Moctezuma, Chocolates Picard y Chocolatería Jalisco, y todas se encuentran en plena lucha por la supervivencia ante las poderosas transnacionales.3

En cuanto a la producción, la superficie dedicada al cultivo del cacao en México es de 80 mil hectáreas apróx., concentrándose la mayor parte en Tabasco y Chiapas. Según cifras del gobierno, ahí se producen unas 45 mil toneladas al año, 30 mil de las cuales es para el consumo del país y el resto es para exportar.4 Tristemente, la Fundación Cacao México, creada en 2010, lanza cifras mucho más bajas y advierte que el rendimiento de cultivo por hectárea deja mucho que desear: 500 kg/ha en comparación con los 950kg/ha de Indonesia, tercer productor de cacao.5 Tanto esta fundación como los empresarios chocolateros coinciden en que, para mejorar la industria del chocolate en México, es imprescindible prestarle atención a su materia prima: el cacao. Hace faltan muchos apoyos para que los cultivadores renueven sus tecnologías, adopten prácticas más sustentables y se tome el cuidado debido de los árboles, la mayoría ya muy viejos.

 

Pues hasta aquí la primera parte. Espero les haya gustado y nos vemos pa’ la siguiente entrega, que se concentrará en la pregunta: ¿qué es lo que hace tan sabroso al chocolate? ^^ ¡Que tengan una bonita semana!

 

1 http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n1697288.htm

2 http://www.eluniversal.com.mx/notas/920267.html

3 http://www.mexicanbusinessweb.mx/sectores-productivos-de-mexico/sectorproductivoindustrial/chocolateros-mexicanos-pierden-dulzor/

4 http://www.contactopyme.gob.mx/guiasempresariales/guias.asp?s=14&guia=9&giro=1&ins=219

5 http://www.cacaomexico.org/?page_id=207

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Irena Sendler

– Rosana Díaz

 

Hace poco mi papá  me mandó una presentación por Internet con un título X, que me hizo pensar que se trataba de otra de esas cadenas por correo con reflexiones cursis y superficiales referentes a la vida diaria, y sólo abrí aquel e-mail por la insistencia (mayor que otras veces) de mi papá a que lo checara. Pues, efectivamente, aquella presentación era cursi, estaba hecha para despertar la emotividad de quien la viera, y conmigo lo logró sin más (¡y que se me sale lo “chipi, chipi”!). Pero no es lo “cursi” de la redacción lo que me llegó  tanto, sino enterarme de la vida de una persona tan valiente y que (¡oh, sorpresa!) es prácticamente una desconocida. Así que decidí  tomar fragmentos de la presentación que me mandaron (omitiendo los sentimentalismos innecesarios) para construir la MiniBio de Irena Sendler. Tal vez encuentren su vida inspiradora…

 

En 1999, gracias a un grupo de alumnos de un instituto de Kansas, su historia comenzó  a conocerse fuera de su natal país, Polonia. En su investigación, los estudiantes consiguieron muy pocas referencias sobre Irena. Sólo había un dato sorprendente: había salvado la vida de 2,500 niños. Hoy es una anciana de 97 años que reside en un asilo del centro de Varsovia, en una habitación donde nunca faltan ramos de flores y tarjetas de agradecimiento procedentes del mundo entero.

Cuando Alemania invadió  Polonia en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual  manejaba los comedores comunitarios de la ciudad. En 1942 los nazis crearon un ghetto en Varsovia e Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda a los Judíos. Entonces consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas y, como los alemanes invasores tenían miedo de una posible epidemia de tifus, permitían que los polacos controlaran la sanidad del recinto. Pronto, Irena se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del ghetto… Pero no les podía dar garantías de éxito; lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él.

Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos, e Irena las entendía perfectamente, pues ella misma era madre, y sabía que, de todo el proceso que ella llevaba a cabo con los niños, el momento más duro era el de la separación. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte. Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños.

 

Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes… En sus manos, cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.
Logró reclutar, al menos, una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social. Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas dándole identidades temporales a los niños judíos. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades. Anotaba los datos en pequeños trozos de papel y los guardaba dentro de botes de conserva que luego enterraba bajo un manzano en el jardín de su vecino. Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de 2,500 niños… hasta que los nazis se marcharon. Sin embargo, antes de que ello ocurriera, los nazis supieron de sus actividades.

El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. Irena era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos; soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Le rompieron los pies y las piernas, no obstante, nadie pudo romper su voluntad. Así  que fue sentenciada a muerte. Una sentencia que nunca se cumplió, porque, camino al lugar de la ejecución, el soldado que la llevaba, la dejó  escapar. Oficialmente figuraba en las listas de los ejecutados, así  que, a partir de entonces, Irena continuó trabajando con una identidad falsa.

Al finalizar la guerra, ella misma desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2,500 niños que había colocado con familias adoptivas, y los reunió con sus parientes diseminados por toda Europa, aunque la mayoría había perdido a sus familiares en los campos de concentración nazis.

Años más tarde, su historia apareció en un periódico acompañada de fotos suyas de la época, varias personas empezaron a llamarla para decirle: “Recuerdo tu cara …soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte…”. Irena tiene en su habitación cientos de fotos con algunos de aquellos niños sobrevivientes o con hijos de ellos.

Su padre, un médico que falleció de tifus cuando ella era todavía pequeña, le inculcó  lo siguiente: “Ayuda siempre al que se está ahogando, sin tomar en cuenta su religión, raza o nacionalidad. Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón”.

Para terminar, les dejo aquí el enlace para aquellos interesados en saber más sobre esta admirable mujer y que además estén dispuestos a disfrutar de una buena película:

 

 

“No se plantan semillas de comida.

Se plantan semillas de bondades.”

– Irena Sendler

Peligros Insospechados de los Castillos Medievales

 

– Rosana Díaz

 

Los castillos, sin duda, son el elemento más representativo de la Edad Media. A través de las historias de caballería y los cuentos de hadas, su imagen se ha instalado en el inconsciente colectivo como símbolo de una época en donde realidad y fantasía se mezclaban. Sin embargo, esta idealización no sólo ha contribuido al desarrollo de la literatura fantástica tolkieniana, sino también a que perdamos de vista sus funciones y la dura realidad que provocó su construcción. Los castillos no se limitaban a ser el hogar de un señor y sus sirvientes, ni se trataban de lugares acogedores y ornamentados como en los cuentos. De hecho, en aquella época era costumbre que el señor y su familia se movieran constantemente, de un castillo a otro, llevando consigo sus pertenencias, por lo que éstas tenían que ser ligeras y relativamente pocas. Así, los castillos tenían poquísimos muebles e incluso menos elementos decorativos en proporción a su gran tamaño. Debido a los muros de piedra, las corrientes de aire y el frío eran una constante, incluso en verano; y dado que los suelos y los muebles eran todos de madera, siempre había que estar al pendiente de que el recinto no se incendiara. Sin embargo y a pesar de lo incómodos que resultaban para la vida cotidiana, los castillos proliferaron durante siglos hasta que poco a poco perdieron su practicidad debido a la inclusión de la pólvora en el armamento. ¿Pero por qué fueron tan importantes los castillos? ¿Qué elementos los componían?

 

 

Un castillo se puede definir como un edificio o conjunto de edificios autosuficientes y fortificados (preparados para defenderse en caso de ataque), que protegían, dominaban y vigilaban la zona en la que estaban. La diferencia entre un castillo y otras construcciones fortificadas, como algunos conventos o ciudades, era que los castillos eran en sí mismos armas y tenían la capacidad para actuar a la ofensiva. Generalmente se construían en lugares altos, como la cima de un monte, desde donde se pudiera vigilar el territorio circundante. Otras ocasiones se construían en medio de una población con el objetivo de absorberla y establecer su dominio. Estaban habitados por un señor (usualmente vasallo de otro señor más poderoso o de un rey), que tenía la obligación de proteger las tierras y a la población en su territorio. Cuando el castillo se construía en un lugar relativamente aislado, gente de todos lados buscaba instalarse cerca de él buscando su cobijo, ya que su aspecto imponente estaba diseñado para disuadir a posibles atacantes. Estas migraciones pusieron la base de las primeras ciudades.

 

 

Los castillos proliferaron en las zonas fronterizas y costeras, pues éstas eran las más susceptibles a asaltos e invasiones. Por eso mismo es que su construcción tenía fines bélicos y no estéticos. De hecho, no fue sino hasta finales de la Baja Edad Media cuando nacieron los primeros castillos palaciegos, lejos de las fronteras. Estos son los que asociamos con los cuentos de hadas pues, al no tener como función principal la guerra y estar ubicados en terrenos más seguros, eran los hogares de los reyes y la alta nobleza, y por lo mismo estaban finamente ornamentados.

El castillo tradicional está compuesto de tres elementos principales: la muralla, el patio de armas y la torre del homenaje. Ésta última era el elemento más alto y más importante de todo el conjunto. Ahí  habitaban el señor y su familia, y se guardaban los granos que resultaban de los impuestos cobrados a los campesinos. En el salón principal se celebraban las fiestas y los banquetes, se recibía a los invitados, se juzgaba a los delincuentes y se recaudaban los tributos. La torre del homenaje solía ser el último bastión de defensa cuando el resto de la fortaleza había sido tomada.

 

 

 

El patio de armas era un espacio interior abierto, usualmente con forma rectangular o cuadrada. Allí entrenaban los soldados y, en caso de guerra, los campesinos acudían a resguardarse en él. Al cruzar la puerta principal, lo primero que aparecía era el patio de armas y éste conectaba con todas las dependencias internas del castillo, como los talleres de los artesanos, las viviendas de los sirvientes, la capilla, las mazmorras y también la torre del homenaje.

 

 

 

 

Delimitando al patio de armas y protegiendo todo el conjunto se encontraba la muralla principal. De menor altura que la torre del homenaje, esta muralla estaba construida con piedra de sillería en forma de dados, unidos entre sí con yeso o argamasa. En ella había tres accesos: la puerta principal, que era por donde entraban las gentes en épocas de paz y las tropas cuando regresaban al castillo; el portillo, más pequeño y de uso individual, situado junto a la puerta principal; y las poternas o “puertas de la traición”, que eran puertas ocultas diseñadas para entrar o salir del conjunto sin ser visto, pero que si eran descubiertas daban entrada fácil a los sitiadores. Muchas veces, antes de esta muralla se construía un antemuro o falsabraga de menor altura para reforzar el poder defensivo. Entre el antemuro y la muralla principal se podía hallar una de dos cosas: la liza, que era un espacio plano diseñado para que los asaltantes tuvieran que cruzar varios metros a merced de las descargas provenientes de la muralla principal; o el foso, que podía ser seco o húmedo. Por ejemplo, en los castillos ibéricos solían colocarse estacas dentro de los fosos secos para impedir que la maquinaria de guerra se acercara al complejo principal y para que a los atacantes no les resultara fácil llegar a su objetivo. Asimismo, la complejidad del cruce del foso aumentó cuando se crearon las escarpas, que eran taludes o zonas inclinadas de terreno en la base de la muralla principal, muy difíciles de escalar. Los fosos sólo podían ser salvados a través de un puente de piedra o, más comúnmente, de uno levadizo de madera que conectaba la puerta principal y la barbacana (pequeña fortificación exterior diseñada para para defender puntos débiles, como la puerta principal de un castillo o los puentes fortificados; cuando se trataba de la de un castillo, ésta estaba generalmente unida al antemuro).

 

http://jcdonceld.blogspot.mx/2012/09/el-castillo-medieval-y-sus-partes.html

 

Castillo con foso y escarpa.

 

Los castillos tenían diferentes tipos de torres: cuadrangulares, redondas, poligonales, triangulares o pentagonales en proa, y podían ser macizas o huecas. Según su disposición con relación a la muralla se clasificaban en tres: exenta (que sobresalía del muro, pero estaba conectada a éste), inserta (adosada o embutida en el muro) o aislada (separada totalmente del muro). En el caso de la Península Ibérica, los torreones (torres cuadrangulares) y, sobre todo y por no tener ángulos muertos de tiro, los cubos (torres circulares) fueron los tipos más populares. Adosadas a la muralla se hallaban las “torres flanqueantes” y las “torres esquineras”. A veces, encima de la Torre del Homenaje se construía una pequeña torre que servía de vivienda para los soldados que la protegían; ésta era la “torre caballera”. En España, a las torres exentas de los muros se les llamó “torres albarranas”. Éstas eran cuerpos defensivos conectados al muro principal a través de corachas (puentes o finas murallas perpendiculares a la principal, permanentes o retirables, que impedían la circunvalación del muro por parte de los enemigos, a la vez que proporcionaban múltiples lugares de tiro a los defensores del castillo). Por otro lado, se le llamaba con el nombre genérico de “torre de vigilancia” a cualquiera que tuviera como objetivo vigilar los accesos al castillo y en general todo el territorio que lo rodeaba. Dentro de éstas podemos contar a las “atalayas”, un tipo de torres aisladas, llamadas también “almenaras” cuando se encontraban cerca de la costa. Estas torres constaban de tres pisos y una azotea, y solían tener un único acceso en la primera planta a través de una escalera de cuerda o de madera, que rápidamente se retiraba en caso de peligro. A su alrededor había una cerca de madera y junto a su base un pequeño establo o huerto para la subsistencia de los centinelas que las habitan. Se comunicaban con el conjunto principal del castillo mediante señales acústicas o visuales (instrumentos musicales, mensajes de humo, reflejos de espejos).

 

 

Como remate de las torres y las murallas se encontraban las almenas o merlones. Su función era proteger a los defensores del castillo de ataques exteriores, al mismo tiempo que los dejaban disparar proyectiles a través de: a) los huecos que había entre ellas; b) por unos orificios estrechos y alargados llamados “saeteras” o “aspilleras”; o c) a partir del nacimiento de la artillería pirobalística, mediante agujeros en forma de cruces o de palos y orbes llamados “troneras”. Los soldados podían moverse de un lado a otro del muro gracias al adarve o “camino de ronda” que constaba de un estrecho pasillo, que bien podía estar techado o no y desde el cual se vigilaba y se combatía. Además, dentro de los múltiples elementos ofensivos del muro se encontraban los matacanes (llamados “cadalsos” cuando eran de madera y “ladroneras” cuando eran de piedra) y las buhoneras desde donde los defensores podían vigilar desde arriba a sus enemigos y lanzarles proyectiles o líquidos ardientes. En fin, el principal obstáculo a vencer si se quería invadir un castillo eran la muralla y sus diversos componentes de ataque/defensa.

 

http://jcdonceld.blogspot.mx/2012/09/el-castillo-medieval-y-sus-partes.html

 

 

En conclusión, el castillo tradicional está muy lejos de ser aquella construcción romántica, cursi y colorida que nos imaginamos. No sólo su aspecto, sino que toda su estructura tenía que resultar feroz e implacable. Ésta es sólo una de las tantas características olvidadas u omitidas de los castillos medievales.

 

 

Bibliografía y Mesografía:

VALDALISO GAGO, Jesús María. Vivir en un Castillo Medieval. Editorial La Esfera. Primera Edición: octubre 2009.

 

http://seordelbiombo.blogspot.mx/2013/01/partes-de-un-castillo-medieval.html

http://www.castillosdeespaña.es/es/diccionario

http://amodelcastillo.blogspot.mx/2011_05_20_archive.html

http://www.castillosdepalencia.es/diccio/dic_a.htm

http://www.jcdonceld.blogspot.com.es/2011/07/el-castillo-de-turegano-original.html

http://aulainfantil-susana.blogspot.mx/2013/02/recursos-tic-de-los-castillos.html

http://www.arteguias.com/castillos.htm

Nostalgias

– Rosana Díaz

 

La poesía es música hecha de palabras, y las palabras son el reflejo del entendimiento humano. Como la música, la poesía se desenrolla del alma a la pluma, al papel y, por último, desemboca rítmicamente en su lugar de origen. Las palabras, por si solas, materializan lo que el humano puede comprender de su entorno, mas la poesía las usa para concretar lo inconcretable, actuando como la melodiosa voz de nuestro espíritu. Espíritu que, gracias a ella, puede probar su universalidad y enseñarnos que hay una esencia humana que nos define y se pronuncia a través de cada individuo, a pesar de las diferencias culturales, que son relegadas a la superficie de un poema.

Así como el alma posee diversos colores, las temáticas poéticas son infinitas (y digo “infinitas”, pues no me atrevo a numerar algo tan amplio como las posibilidades del sentir humano), por lo que este artículo se va enfocar sólo en un sentimiento para poderlo mostrar en la gran variedad de matices en los que ha sido expresado, a través de épocas y culturas distintas. Este sentimiento al que me refiero es: la nostalgia.

Formalmente, la nostalgia se define como un anhelo del pasado, a menudo idealizado, que causa dolor y puede conducir a la desesperación. De todas las emociones, fue la elegida para revelarse en este artículo porque desde que la poesía me cautivó, noté que la nostalgia, ya fuera sola o acompañada de otras emociones, se presentaba recurrentemente en poemas de aquí y de allá, de antes y después, dejando un rastro melancólico y ansioso, sutil o impactante, en cada estrofa.

 

En mi investigación, pude encontrar cuatro principales matices de la nostalgia:

  1. “Nostalgia por el Amor que Quedó Atrás”, que habla justamente de amantes pasados, corazones rotos y promesas de amor no cumplidas. Definitivamente, es la nostalgia más popular.
  2. “Nostalgia por lo que Alguna Vez Fuimos…”, que nos presenta, tal vez, el matiz más penoso, pues involucra a nuestra vanidad destrozada.
  3. “Nostalgia por Tierras Lejanas”, que expresa al patriotismo y al arraigo por un lugar de manera agridulce y, a veces, enternecedora.
  4. “Nostalgia por Quien Ya No Está ”, que nace a partir de la gran herencia que ha dejado algún personaje ya muerto.

Sopla el viento

Anónimo (China s- VII a.C.)

Sopla el viento helado del norte.

Me mira y sus ojos son fríos.

Mira y sonríe; luego se va.

Mi tristeza envejece.

 

Sopla el viento levantando polvo.

Juró que vendría mañana;

Sus palabras son dulces

Mas no cumple sus promesas.

Mi corazón se enfría.

 

Todo el día sopló el viento

Y hoy no ha salido el Sol.

He pensado tanto en él, tanto…

Mi sueño se ha ido.

 

Noche de nubes negras;

El trueno no trae la lluvia.

Me despierto: todo está obscuro.

Mi tristeza es sólo mía.

 

Las Flores Se Han marchitado

Ono no Komachi

La flores se han marchitado,

Se desvaneció su color

Mientras, sin darme cuenta,

Pasaron mis días en este mundo

Y la lluvia caía largamente.

 

La Nostalgia

Yahuda Ha-leví

Mientras mi corazón está en Oriente

Y aquí en Occidente yo preso,

¿cómo puede la vida serme un bien

si no puedo disfrutarla?

¿Cómo puedo cumplir lo prometido

corriendo detrás de mí nostalgia?

Mientras los moros me tienen prisionero

Poca cosa es para mí

La sonrisa, el deleite;

Si mi amor va hacia el polvo

De mi patria en ruinas.

Canto a Nezahualcóyotl

Anónimo (Nahuas, s.XIV-S.XV)

Nadie dará término a tu dicha,

Oh tú, por quien todo vive.

Mi corazón lo sabe: por breve tiempo

Tienes todo prestado, oh Nezahualcoyotzin.

No se viene por aquí dos veces:

Nadie tiene su casa en la tierra,

No por segunda vez venimos a la tierra.

 

Yo cantor lloro al recordar a Nezahualcóyotl.

 

Reflexiones sobre el (buen) Uso del Lenguaje

– Rosana Díaz

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de comunicarse con sus semejantes y con otros elementos que lo rodean. A lo largo de su vida, esto trasciende a la necesidad para convertirse en un gusto: la persona aprende sobre el placer de intercambiar ideas y poder poner en palabras aquellos conceptos que alcanza a comprender. Sin embargo, la calidad de la comunicación varía según la capacidad para manejar el código que estemos utilizando. En el caso de las distintas lenguas, hablamos de códigos complejos, con diferentes niveles según el contexto y el objetivo con el que las usemos. Dado que la buena comunicación está estrechamente ligada a la buena expresión del mensaje, es imprescindible aprender bien las reglas y las formas de la lengua que utilisemos, sobre todo si ésta se trata de nuestra lengua materna. La tarea no es nada fácil pero si se tiene paciencia y se es constante, uno descubrirá lo enriquecedora que resulta.

Dentro de la lista de recompensas que trae consigo esto debo de mencionar, en primer lugar, el beneficio para nuestro cerebro. Entender y memorizar reglas ortográficas, vocabulario y estructuras sintácticas involucra un proceso tan complejo que obliga a nuestro cerebro a usar ambos hemisferios. Y es que no es sólo dominar la parte técnica, sino que también hay que desarrollar la suficiente sensibilidad para saber cómo, cuándo y dónde usarla. De ahí que su ejercicio cree grandes cantidades de conexiones neuronales y que de lo más recomendado para hacer gimnasia cerebral sea el aprender varios idiomas.

El segundo beneficio de aprender bien una lengua es que ella nos da acceso a una manera de pensar, a una forma de ser y de ver la vida. Las condiciones geográficas y la influencia que deje el contacto con otros grupos humanos, van construyendo la cultura de un lugar, si entendemos por “cultura” los usos, las costumbres y las aspiraciones de un pueblo en particular. Las lenguas tienen ahí su origen, y se enriquecen y van cambiando con él. Así, nadie puede decir que conoce bien la cultura alemana si no sabe hablar el alemán. En cambio, uno podría darse una idea de lo detallista y preciso que es el pueblo japonés si sabe que éste tiene una manera diferente de contar las cosas planas, las cosas redondas, las cosas alargadas, etc., aunque nunca en su vida haya visitado Japón. Lo mismo aplica a nivel individual. Es fácil distinguir la educación, los antecedentes y muchos rasgos de la personalidad de alguien sólo por la manera en que habla y escribe. Por ello afirmo que nuestra lengua y el uso que le damos es la columna vertebral de quiénes somos. O sea, nuestra lengua nos da identidad.

Finalmente, hay un tercer beneficio que no debe pasar desapercibido y que, de alguna manera, es la condensación de los dos anteriores. Por un lado, tenemos que el uso que hagamos de una lengua dice mucho de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con nuestro entorno, y por otro que ejercitar una lengua es excelente para mantener en buena condición nuestro cerebro. Es decir, la lengua tiene la capacidad de transformarnos y, por lo tanto, con ella nosotros también podemos transformar la realidad. Me explico.

Las conexiones neuronales que se forman al leer y escuchar, y al hablar o escribir correctamente se deben al esfuerzo que empleamos para conceptualizar y organizar nuestras ideas de forma coherente, de manera que éstas sean comprendidas tanto por nosotros mismos como por nuestro receptor. O sea, para expresarnos bien es necesario tener orden en la cabeza. Ese orden es el que nos va a dar la claridad de pensamiento. Y la claridad de pensamiento nos va a ayudar a resolver con mayor asertividad los problemas y a aprovechar mejor las oportunidades que se nos presenten. Así, utilizar bien una lengua facilita y mejora la estructuración de nuestra mente, lo cual se va a ver no sólo a la hora de hablar y escribir o comprender lo que leemos y escuchamos, sino en todas las áreas de nuestra vida.

¿Y por qué el obtener una mente estructurada a partir del correcto uso de la lengua va a repercutir en cómo vivimos? El motivo principal reside en el mejoramiento del raciocinio. Es imprescindible tener cierto dominio sobre el lenguaje o lengua en los que se esté pensando de modo que podamos progresar en la capacidad de razonamiento y en la habilidad de analizar eventos. Así, hacer el esfuerzo por usar bien nuestra lengua mejora considerablemente nuestro raciocinio, y un buen raciocinio va a facilitar: la comprensión, la empatía, el acceso a información, el desarrollo y expresión de ideas, la formación de opiniones bien fundadas y la interiorización de valores. Es decir, nos va a ayudar a formarnos como individuos eficientes, creativos y responsables, que podrán impactar con su quehacer a la sociedad a la que pertenecen. Dicho de otra manera, el buen uso de la lengua nos va a dotar de capacidades que nos apoyarán para construir una identidad fuerte y, aun así, flexible. Y esta identidad, a su vez, nos brindará cimientos sólidos para desenvolvernos en cualquier situación, ya sea a la hora de ejercer un oficio, cumplir con una tarea, resolver un problema, emprender un proyecto o relacionarnos con alguien. O sea, entre mejor hablemos, escribamos, leamos y escuchemos, veremos que se nos facilitará desarrollar la identidad que usaremos para transformar el mundo en la que vivimos.

En conclusión, hablar y escribir bien nos empodera para ser la mejor versión de nosotros mismos y, por ende, para lograr un mundo mejor (aunque suene cursi ^^).

Remedios Bananeros en la Educación Mexicana

 

-Rosana Díaz

 

La educación. Creo que una buena parte de los ciudadanos mexicanos estamos más o menos conscientes de su importancia. Sin educación no puede haber ni ciencia ni cultura. Sin ciencia no puede haber ni tecnología ni industria. Sin cultura no puede haber ni identidad ni empatía. O sea, sin educación estamos condenados al subdesarrollo, a ser destruidos por nuestros propios defectos, a una vida de supervivencia o de ilusorio bienestar. La educación ha sido un tema que ha estado en la agenda política desde hace mucho, aunque con mayor intensidad desde hace dos décadas. Y es que ya se ha hecho imposible ocultarle a la ciudadanía que la falta de educación está en la raiz de todos nuestros problemas.

Bajo un sistema educativo que no promueve la reflexión ni la creatividad, mucho menos un sentimiento de colectividad y pertenencia a un país culturalmente heterogéneo, es que se pretende que las clases medias, medias bajas y altas se eduquen para levantar a su país. O, al menos, mantenerlo andando (a rastras o a la fuerza, no importa mucho)… A sabiendas de que los resultados de este sistema dejan mucho que desear, las autoridades gubernamentales han propuesto astutas medidas para mejorar el desempeño de los alumnos. Curiosamente, ninguna de éstas ingeniosas soluciones ataca el problema de fondo, que resulta ser un enmarañado de corrupción, ineptitud y políticas antidemocráticas. Así, los remedios se quedan en la superficie, pues las computadoras en las aulas no sirven si no hay una guía que abra las puertas a cómo utilizarlas mejor; y las evaluaciones a maestros nunca serán positivas si no vienen acompañadas de capacitaciones y actualizaciones.

Sin embargo, y afirmando que en estos asuntos la realidad suele superar a la percepción, los ejemplos anteriores no retratan la problemática profunda ligada a la falta de remedios eficaces para mejorar el aprovechamiento de los alumnos. Me refiero en específico a los alumnos pertenecientes a la clase baja (y súper baja), a los que ni el gobierno ni los empresarios pretenden educar. Y es que nuestro país se encuentra en una situación en donde, para casi el 50% de la población, antes que una computadora, un buen maestro o un buen libro, se necesitan cubrir las necesidades básicas de salubridad, vivienda y alimentación. Si se carece de eso, es imposible que el alumno pueda aprender a hacer la ciencia y la cultura que tanto necesita México. Por otro lado, ¿de qué sirve meter computadoras en el aula de una comunidad a la que no le llega ni siquiera la luz eléctrica? Suena absurdo, pero me tocó ver un caso como ése hace unos años, en una comunidad en medio de la nada, en el Estado de Querétaro: una primaria sin maestros, con un servicio de luz eléctrica y agua intermitentes, pero eso sí, ¡con muchas computadoras de escritorio!

Pues bien, mi intención con este artículo no es hacer un análisis detallado sobre la educación en México, sino subrayar (y denunciar) el implemento de remedios baratos para “intentar mejorarla”. Pongo esto entre comillas pues creo que su verdadero propósito es más bien enmascar las prácticas corruptas y la apatía de los políticos y empresarios involucrados. Asimismo, me parece impotante señalar que este enmascaramiento ha contado con el apoyo de los principales medios de comunicación, en su heróica cruzada por mantener el statu quo que tan buen negocio les ha permitido hacer. ¿En qué me baso para decir esto? En que no es coincidencia el hecho de que, cada tanto tiempo y sobre todo cuando hay crisis, en todos los noticiarios salga el tema de las reformas educativas que se piensan llevar a cabo. Y es que, así como la guerra lo fue en el sexenio de Calderón, la educación también puede ser utilizada como instrumento de legitimación de un gobierno impopular. Esta sospecha se ve reforzada cuando en todos los medios escuchas el mismo discurso sobre el tema (que sí nos va a hacer bien, que sí es lo que México necesita…), sin un ápice de análisis, sin crítica, sin distintas voces que den su perspectiva, etc.. Y es que nada, aunque sea muy bueno, es perfecto. Más bien, todo es perfectible. ¡Incluso una reforma educativa en la que nunca se ha mencionado la participación de pedagogos!

Y para concluir, invito a los lectores de este artículo a que saquen sus propias conclusiones sobre el tema y no se callen sus propuestas al respecto. También los invito a que mantengan siempre una actitud abierta y reflexiva hacia la vida, y que no se dejen apantallar por remedios bananeros con los que nos juran y perjuran que el país se va a arreglar. Para que una sociedad sea realmente democrática y la brecha de desigualdad no se haga gigantesca, se necesita que su gente tenga iniciativa y se involucre. He ahí el remedio más efectivo.

Una Marimba Brasileira

– Rosana Díaz

 

¡Hola, amigos! Hoy les voy a presentar a un artista que conocí hace poco y de cuya existencia, casi estoy segura, la mayoría no está al corriente. No es que quiera sonar pedante, lo que pasa es que éste es uno de esos casos en los que un gran talento es dejado de lado por los principales medios de comunicación. Yo advertí su existencia por accidente, cuando leí una minúscula nota que salió en Sinembargo (un periódico en línea) el 26 de junio de este año, sobre el 2º Concurso Latinoamericano de Marimbista en Chiapas. En esa edición, el artista homenajeado fue Ney Rosauro, el hombre tema de este artículo.

 

 

Ney Rosauro nació en Río de Janeiri, Brasil, el 24 de octubre de 1952. Según su propio testimonio, el primer instrumento que aprendió a tocar fue la guitarra a los 12 años, y para cuando tenía 18 ya estaba viviendo de tocar la guitarra, la mandolina y el bajo eléctrico en clubs nocturnos de Brasilia. Poco después entró a la “Universidade de Brasilia” para estudiar composición y conducción. Durante sus estudios ahí aprendió a tocar el piano, el violín, el oboe, la flauta y el contrabajo. Sin embargo, fue en su último año antes de graduarse que tuvo el primer contacto con los instrumentos de percusión, lo cual vino a dar un giro a su perspectiva: desde ese momento concentró todo su entusiasmo en las posibilidades que ofrecían las percusiones.

En 1980 recibió una beca por el gobierno alemán para estudiar percusión y pedagogía, y fue en aquel tiempo que comenzó a escribir sus primeras piezas para ese tipo de instrumentos. Seis años después presentó su “Concierto para Marimba y Orquesta” como parte de su proyecto de graduación de la maestría. Hoy en día, ésta es considerada la pieza más importante jamás escrita para la marimba, además de que ha sido el concierto para percusión más interpretado por orquestas de todo el mundo.

Actualmente es un compositor y artista freelance, con más de 50 piezas de percusión y varios libros de música bajo su autoría. Tiene, además, un doctorado por la Universidad de Miami, lugar en el que se enfocó a estudiar el estilo jazz que ha influenciado tanto su trabajo. Por otro lado, de 1987 al 200 fue director de la Universidad Federal de Santa María, RS en Brasil, y del 2000 al 2009 director en el área de Estudios de Percusión de la Universidad de Miami, E.U.A..

 

 

Con esa biografía, supondrán que picó mi curiosidad e inmediatamente corrí a escucharlo. En efecto, me gustó y mucho, pues, además de la belleza de sus piezas, fue un gustazo para mi oído el escuchar el refrescante sonido de la marimba. Y digo refrescante porque, a pesar de ser un instrumento del que todos hemos oído hablar, difícilmente hemos escuchado piezas de tal complejidad y exquisitez, hechas especialmente para ella (sin ofender a los marimbistas de restaurante, que conste).

Con esto me despido, dejándoles la grabación en vivo del primer movimiento de su “Concierto para Marimba y Orquesta”, interpretado por Roland Härdtner. Tengo la esperanza de que, así como me pasó a mí, ustedes también se tomen un momento para volver a apreciar la marimba, un instrumento muy querido por la música latinoamericana.

 

 

Quesería San Francisco: Un vistazo a los quesos mexicanos

– Rosana Díaz

¡Hola! ¿Alguna vez se han preguntado por las variedades de quesos en México? Aunque ha faltado rigurosidad para su clasificación, más o menos se han encontrado entre 20 y 40 tipos. El consumo de algunos es regional, mientras que el de otros, como el oaxaca, se ha popularizado en todo el país. México es uno de los países que más consume queso, detrás de los europeos y EUA. Y opino que, en general, los mexicanos preferimos consumir nuestros propios quesos: esos nacidos del mestizaje entre indígenas y españoles. Todo empezó cuando, hace unos 500 años, nuestros ancestros europeos trajeron vacas, cabras y ovejas, entre otros animales, y también las técnicas para la creación de lácteos. Los frailes se encargaron de enseñar el oficio quesero a indígenas y mestizos, y fue así que, poco a poco, surgieron los quesos mexicanos que hoy conocemos. La mayoría son hechos a partir de leche de vaca y suelen tener un sabor más suave que el de los europeos.

¿Y que por qué decidí escribir sobre queso? ¡Porque me encanta! Desde que era niña amo el queso oaxaca, el manchego (que, a diferencia de su homólogo español, está hecho de leche de vaca y no de cabra), el añejo, el panela, el chihuahua, el fresco y, últimamente, el queso chiapas… Sí, ese queso cremoso, un tanto acidito, tal vez un poco agrio, y definitivamente emblemático del Estado de Chiapas. Lo conocí hace unos meses gracias a mi amiga Clarissa, originaria de la ciudad de Tapachula. ¡Probarlo ha sido una de las experiencias culinarias más placenteras de mi vida! Y tal vez fue eso la gota que derramó el vaso y me convenció de que el próximo viaje tenía que ser a Chiapas… ¡Así que empaqué mis cosas y tomé el avión a Tuxtla a mediados de junio de este año! ^^

Me fui con Clarissa y un apretado presupuesto, mas con buena planeación (y meticulosa contabilidad de gastos) pudimos pasar por Tuxtla, Chiapa de Corzo, San Cristóbal de las Casas y hasta Palenque. Finalmente, llegamos a la tropical ciudad fronteriza de Tapachula, ciudad motivo de nuestro viaje. La familia de mi amiga me brindó una calurosa estadía (literal y figurativamente) y me llevó a comprar todos los productos tradicionales e importantes: tamales, chocolate y queso. ¡Es así como por fin pude conocer el lugar donde conseguían aquel maravilloso “queso chiapas”! Y es que, como bien me dijo la mamá de Clarissa, “un queso chiapas como éste no lo encuentras en todos lados”. Sabias palabras que me animaron a indagar más…

El local se encuentra en la Avenida Octava Norte no.87-C, Colonia Centro. A primera vista parece un lugar sencillo, un expendio de lácteos igual al de cualquier otra ciudad. No obstante, eso es sólo la fachada… En realidad se trata de la sucursal más antigua de la Quesería San Francisco, originaria del municipio de Pijijiapan, Chiapas.

 

La Sra. Emilse, mamá de mi amiga, me acompañó para orientarme en mi compra (la más voluminosa del viaje, cabe decir), pero al final se volvió mi asistente periodista. Ella me presentó con las dependientas y les platicó sobre mi entusiasmo por saber sobre aquellos quesos y, más en específico, sobre la Quesería San Francisco. La respuesta fue muy amable, ¡y hasta entrevista me concedieron! Sus nombres eran Paty y Yesenia. La primera llevaba 4 años y medio trabajando ahí, mientras que Yesenia apenas contaba con 2 meses. Dada su experiencia en el local, fue Paty quien más datos me pudo dar sobre la quesería.

Ella me contó que su jefe era el Sr. Bernardo Nava Moctezuma y que los productos se hacían con leche del Rancho San Francisco. Además de esa sucursal, había otra en Tapachula y una más en Tuxtla. Le pregunté cada cuando abastecían la tienda y ella me aseguró que diariamente, pues el dueño se preocupa por mantener su calidad. A continuación, pasó a describirme los productos que vendían ¡mientras yo me moría del antojo por una tostada con crema y quesito espolvoreado! Así que se los enlistaré para contagiarles el antojo:

El primero es “el quesillo” o queso tipo oaxaca. Es esa bolita de suaves y deliciosas hebras que se derriten al interior de nuestras quesadillas.

Luego está el panela, que tampoco es originario de Chiapas pero vale la pena mencionarlo por la popularidad de la que goza en todo el país y por lo recomendable que resulta gracias a su baja cantidad de sal y grasa.

En seguida me presentaron su “queso fresco”, ¡el mejor que he probado en mi vida! Con la perfecta cantidad de sal y su suave textura, es ideal para consumirlo solo o espolvoreado.

Luego me enseñaron al “botanero”, que es tipo panela pero se le añaden jamón, zanahoria y chile jalapeño. Éste, junto con los quesos “cotija” y “criollo” (de fuerte sabor) se usan para botanear en cualquier ocasión. La diferencia es que estos últimos se suelen asar antes de comerlos.

Después me mostraron el “queso asadero”, usado para molletes, quesadillas, pizzas y cualquier platillo que requiera un queso derretible (e irresistible). Me parece que éste es tipo manchego.

Luego está el “queso seco” que tiene un sabor suave y se le suele poner a las empanadas, tostadas o enchiladas.

A continuación, el “queso mantiado”, llamado así porque es envuelto en mantas durante su hechura. Es un queso tipo doble crema, ideal para untar y, sobre todo, para comer (solo o acompañado).

Hablando de quesos untables, hay uno que le dicen “mantequilla”, que viene en presentación normal o enchilado. Es un queso ideal para llevarse de recuerdo puesto que la misma grasa que contiene ayuda a que se conserve sabroso por más tiempo.

Y finalmente, no puedo dejar de mencionar el “queso chiapas”. ¡Es imperdible! ¡Es una delicia y un orgullo nacional! Ya sea sobre sus tamales, en tostadas, con frijoles, enchiladas o solo, este queso es de lo más versátil. ¡Definitivamente se ha convertido en mi favorito!

Terminada la plática con Paty y Yesenia, la Sra. Emilse y yo nos retiramos con tres bolsas llenas de quesos. La experiencia en el local había valido la pena, pues, más allá de los datos duros que pude recolectar, en mí despertó un aprecio profundo por nuestros quesos, mis quesos. En ellos se encuentra parte del alma de los mexicanos que los crean y los consumen. Son un ejemplo de mestizaje e identidad, como también una experiencia sensorial delicada. La Quesería San Francisco, con sus productos tan cuidados, es un ejemplo de calidad y sentido de tradición. Espero que quienes lean esto tengan la oportunidad de probar quesos como esos cuando vayan a Chiapas.

¡Les deseo una excelente semana!

Guitarra Eléctrica = a Revolución

Introducción a su historia y repercusiones.

– Rosana Díaz

La guitarra eléctrica es uno de los instrumentos más populares de la actualidad. Su versatilidad ha probado ser tan amplia como la del piano o teclado, y en términos de practicidad para llevar y traer nadie le gana. Es símbolo de la cultura pop, la música contemporánea y la rebeldía, todo al mismo tiempo. Y a pesar de ser un objeto, su mera existencia ha promovido la aparición de géneros musicales tan populares como el rock y el pop, a la vez que ha revolucionado los alcances y usos de la cultura de masas. Sin duda, es uno de los inventos más importantes del siglo XX.

La historia de la guitarra se remonta a varios siglos antes de nuestra era con la invención de los primeros instrumentos de cuerda, hechos de madera y tripas. La técnica para hacerlos evolucionó poco a poco hasta que aparecieron los primeros instrumentos que contaban con una caja de resonancia que servía para amplificar el sonido. La guitarra española (conocida hoy como guitarra acústica o de concierto) tiene sus raíces en el laúd europeo y en el oud o laúd árabe.

A continuación les muestro a Andrés Segovia, genial guitarrista español de principios del siglo pasado, interpretando “Asturias” en una guitarra de concierto:

Luego de la colonización de los españoles de las tierras americanas, el uso de la guitarra y otros instrumentos de cuerda se fue extendiendo e incorporándose a las tradiciones musicales indígenas y africanas. A partir del s.XIX, con la anexión del norte de México a los EUA, el uso de la guitarra se fue popularizando y mezclándose con la música de los migrantes europeos que llegaban a ese país en busca de mejores oportunidades, sobre todo la de los irlandeses. Fue así como se originó  el género country, emblema de la tradición musical estadounidense y base de la música pop, cuyo instrumento central es la guitarra acústica. Tiempo después, las migraciones cubanas a los EUA a principios del siglo XX llevaron la música latina (en especial el bolero, el mambo y el danzón, todos de origen cubano) a tener contacto directo con músicas estadounidenses como el blues, en cuyo corazón también se encontraba la guitarra. Es así como se cimientan las bases del jazz y nacen las primeras Big Bands.

Aquí un ejemplo de la Big Band de Count Basie, jazzista consagrado, donde se puede apreciar a su guitarrista Freddie Green llevando la guitarra rítmica:

Aquí les dejo un videíto en inglés que explica los usos de la guitarra rítmica en una Big Band:

Entonces, en la década de los 20’s y por el afán de conseguir que el sonido de la guitarra no fuese opacado por el de los demás instrumentos durante las grabaciones, los músicos de jazz comenzaron a experimentar con distintas maneras para amplificar su volumen. Una de éstas fue la adición de pastillas, las cuales convertían las vibraciones generadas por la guitarra en señales eléctricas que eran amplificadas a través de un altavoz. Luego, en 1931, la Electro String Company creó las primeras guitarras de acero y aluminio y empezó a comercializarlas con éxito. De esta manera nació la guitarra eléctrica.

Con la integración de este instrumento al jazz y al blues, la teoría musical dio un giro de 180º. Si antes sólo se consideraba como un lenguaje musical estructurado el de la escuela clásica, a partir de mediados del s.XX esto cambió y se comenzó a teorizar lo que ahora llamamos “armonía contemporánea” además de que la improvisación se volvió mucho más compleja y libre. Todo esto en gran parte debido a las nuevas posibilidades de un instrumento tan práctico y diverso como la guitarra.

Por otro lado, a partir de su invención fue que surgieron las versiones eléctricas de otros instrumentos como el bajo y el teclado, así como también se crearon nuevos instrumentos de origen totalmente eléctrico como el sintetizador. Todo esto, junto con diversos cambios sociales en la década de los 60’s, causó la aparición de expresiones musicales novedosas como el rock, el heavy metal, el R&B, el pop, etc., o sea, lo que mayoritariamente hoy llamamos “música popular”. Esto revolucionó la industria del entretenimiento de masas al producirse los primeros artistas globales. Tal es el caso The Beatles, quienes alcanzaron gran fama desde Europa, hasta América, Japón y Filipinas.

Igualmente, por vez primera e impulsados por comercializar el novedoso instrumento, se dio la producción en serie de instrumentos musicales. De esta manera nacieron modelos de alta calidad, como las Gibson, y otros de menor calidad y precio, como las primeras guitarras japonesas. Esto hizo que todo mundo pudiera tener acceso a una guitarra de acuerdo a sus gustos, necesidades y posibilidades económicas, cosa que no ocurría con otros intrumentos de la época. Y así es como este artefacto de simple apariencia se convirtió en el instrumento musical más popular y simbólico de nuestra época.

Las Mujeres Aquí y Ahora

– Rosana Díaz
Cuando estaba cursando el quinto año de primaria y empezaba a estudiar mi primer libro de historia universal, tuve una de las revelaciones más impactantes de mi vida: me di cuenta de que en los libros de historia no aparecían mujeres. Claro, cuando leíamos de historia de México siempre se recordaba a La Corregidora o a La Malinche como símbolos del amor a la nación o de la altísima traición a la patria, respectivamente. Sin embargo, ¿qué imagen de mujer se está fomentando al contrastar estos dos
personajes? Por un lado tenemos a La Corregidora, a la que muestran con una personalidad insulsa y cuyo gran logro es haber “echado el pitazo” a los héroes independentistas. Poco o nada se habla de su vida, su educación, sus ideales o su participación en la Conspiración de Querétaro, de modo que queda como un personaje unidimensional, al punto en que uno llega a pensar que es bastante ridículo que se la “ensalce” tanto. Y luego tenemos a La Malinche, la mujer taimada y seductora, de la que, aunque también se hable de manera muy superficial, se las ingenian para resaltar sus habilidades y volverlas sus más grandes defectos. Es decir, el poliglotismo, la diplomacia y la astucia política -cualidades que tuvo que desarrollar para sobrevivir con cierta dignidad a la Conquista y a su condición de esclava- no son características admirables en los personajes femeninos. Algunos objetarían: “¡pero es que ella traicionó a su pueblo!” (afirmación falsa, por cierto), “¡es que ella fue una egoísta!”. ¿Y acaso grandes héroes y astutos políticos como Napoleón Bonaparte, Julio César o Benito Juárez no fueron egoístas, traicioneros o ambiciosos? Por supuesto que sí. No obstante, a criterio de la SEP, las alianzas y cohesión entre españoles e indígenas que en parte logró La Malinche y que pusieron las bases para lo que hoy es el pueblo mestizo de México, no tienen comparación con el valiente y épico pitazo de Josefa.

Éste es el ejemplo más obvio en la historia oficial de México, pero me parece que ha sido una generalidad en los cursos escolares de todos los países. Hay una exclusión explícita de la mujer en la historia y, cuando de plano no puede descartársela porque su papel se vuelve clave para los acontecimientos, entonces se minimizan o distorsionan sus logros. Esta visión engañosa de la labor de la mujer a lo largo de la historia nos debe mover a preguntarnos cuál es la influencia que actualmente tiene, pues es del aquí y ahora de donde podemos hacer el análisis más objetivo y verídico, sin las distorsiones que luego vendrán en los
libros de la SEP, entre otros.

A lo largo del s.XX, el papel de la mujer dio un vuelco cuando se le permitió la entrada al mundo laboral, se le dio el derecho al voto y se abrió el acceso a las píldoras anticonceptivas. Todo esto en pro de fortalecer la democracia y la economía capitalista, pues una mujer participativa en el entorno fuera de casa es una mujer con mayores ambiciones y perspectiva y, por lo tanto, tiene mayor poder de compra e iniciativa empresarial. Por otra parte, hay que tomar en cuenta que, a pesar de que la mujer ahora goza de más opciones que antes, esto no significa que se le hayan restado obligaciones. Todavía ella es la encargada principal de la casa y los hijos, además de aportar parte o la totalidad del sustento de la familia. Entonces, el mercado femenino es potencialmente el más amplio gracias a las necesidades (reales o inducidas) que tiene que cubrir.

Asimismo, la participación de la mujer en la industria es básica para el modelo de libre mercado ya que éste requiere de innovación constante para poder seguir siendo competitivo y una visión femenina es imprescindible para obtener ideas frescas, que vengan desde una perspectiva más sensible a ciertos elementos de la vida. Por otro lado, una industria en crecimiento necesita la mano de obra suficiente para abastecerse, pero también para que haya un exceso de ésta y pueda pagar salarios más bajos, que permitan a unos pocos enriquecerse. Así, el hecho de que no sólo los padres de familia sino también las madres salgan a buscar empleo, hace que haya un exceso de demanda, sobre todo a ciertos niveles en donde la preparación académica que se requiere para trabajar no es muy alta.

En mi opinión, el reto de la mujer moderna es enfocarse y reconocer el papel real que hoy cumple en el mundo y no dejarse apabullar por el que retratan la televisión, los libros de texto y la publicidad. La mujer dehoy no es necesariamente una consumista superficial con gusto por las borracheras y un cuerpo de edecán, ni sus deberes se limitan a mantenerse bonita, delgada y trabajando como burro fuera o dentro de la casa. La mujer de hoy, por lo menos en el mundo occidental, en un ciudadano con plenos derechos a escoger una profesión y apariencia de su agrado, pero también tiene la obligación de ser participativa para contribuir a una sociedad más democrática, libre y justa. Ése es el papel de la mujer aquí y ahora.